Comentario de los Autores: Dr. Álvaro Aparisi Sanz y Dra. Marta Marcos Mangas

El tratamiento con estatinas no parece asociarse a un peor pronóstico en pacientes con el diagnóstico de la COVID-19. Por lo que su mantenimiento en pacientes con un elevado perfil de riesgo cardiovascular es recomendable.

 

Uno de los principales factores de riesgo que explican la mayor mortalidad en las personas con neumonías graves son la alta prevalencia de enfermedades cardiovasculares en los grupos de edad avanzada. Esto se traduce en un mayor riesgo de desarrollar complicaciones cardiovasculares.

Los pacientes en riesgo de desarrollar formas severas de la COVID-19 reciben varios tratamientos de forma crónica, entre los que se encuentran las estatinas. Algunos estudios observacionales han informado de una asociación de las estatinas con una reducción de los eventos cardiovasculares y la mortalidad en aquellos pacientes ingresados por infecciones respiratorias1. Por este motivo, diseñamos un estudio observacional retrospectivo con el objetivo de evaluar si el tratamiento crónico con estatinas se asociaba a un resultado clínico favorable en pacientes con infección por COVID-19 o, por el contrario, a un aumento de la mortalidad2.

En este estudio incluimos 840 pacientes con diagnóstico definitivo de COVID-19, de los cuales 295 tomaban estatinas (35.2%) de forma crónica al momento del ingreso hospitalario. Respecto a sus características basales, los pacientes tratados con estatinas eran de mayor edad y presentaron una mayor prevalencia de enfermedades cardiovasculares. En el momento del ingreso, se observo un perfil inflamatorio más marcado entre aquellos usuarios de estatinas. Sin embargo, no se observaron diferencias significativas en el objetivo primario de mortalidad a todas las causas (21.7% vs. 19.6%), tasa de insuficiencia respiratoria (44.6% vs. 40.5%) y necesidad de ingreso en la unidad de cuidados intensivos (21.7% vs. 19-6%).

Se realizó un análisis multivariante con el objetivo de examinar la relación entre el tratamiento crónico con estatinas y la mortalidad a los 30-días de los pacientes hospitalizados por COVID-19. En el diseño del modelo se seleccionaron aquellas variables clínicas y tratamientos crónicos ambulatorios de interés con el objetivo de minimizar los factores de confusión. El tratamiento crónico con estatinas se asoció a un menor riesgo de mortalidad a los 30 días (OR 0.48 [IC 95%: 0.33-0.77]).

Si tenemos en cuenta que un meta-análisis reciente de 307,596 pacientes observó que la enfermedad cardiovascular se asoció a un mayor riesgo de mortalidad (OR 2.41[IC 95%: 1.79-3.26]) en la COVID-193. Es tentador especular que las estatinas podrían tener un rol protector  en pacientes con un elevado perfil de riesgo cardiovascular. En este sentido, la evidencia científica actual no es suficiente para respaldar su uso como tratamiento de la COVID-19 de forma rutinaria, a diferencia de la evidencia disponible en la actualidad sobre su rol en la prevención primaria y secundaria de las enfermedades cardiovasculares4.

Por tanto, la conclusión más relevante que podemos extraer es el mantenimiento de dicho tratamiento en aquellos pacientes con un elevado perfil de riesgo cardiovascular, salvo que su situación clínica lo contraindique.

 

Referencias:

  1. Parihar SP., Guler R., Brombacher F. Statins: a viable candidate for host-directed therapy against infectious diseases. Nat Rev Immunol 2019; 19:104–17. Doi: 10.1038/s41577-018-0094-3.
  2. Rev Esp Cardiol. - Impact of statins in patients with COVID-19.
  3. A. Cordero, C. García-Gallego, V. Bertomeu-González, et al. Mortality associated with cardiovascular disease in patients with COVID-19. REC CardioClinics, 56 (2021), pp. 30-38
  4. Mach F, Baigent C, Catapano AL, et al. ESC Scientific Document Group. 2019 ESC/EAS Guidelines for the management of dyslipidaemias: lipid modification to reduce cardiovascular risk. Eur Heart J. 2020; 41(1):111-188. doi: 10.1093/eurheartj/ehz455. Erratum in: Eur Heart J. 2020 Nov 21;41(44):4255. PMID: 31504418.

 

Comentario de los Autores: Dr. Álvaro Aparisi Sanz y Dra. Marta Marcos Mangas

Dr. Álvaro Aparisi Sanz

Diplomado en Enfermería por la Universidad de Valencia. Licenciado en Medicina por la Universidad de Semmelweis (Budapest). Realizó la especialidad de Cardiología en el Hospital Clínico Universitario de Valladolid. Facultativo especialista en Cardiología en el Hospital del Mar y Fellow en Hemodinámica en el Hospital del Mar.

Dra. Marta Marcos Mangas

Diplomada en Fisioterapia en la Universidad Complutense de Madrid. Grado en Medicina en la Universidad Complutense de Madrid. Actualmente residente de quinto año de Cardiología en el Hospital Clínico Universitario de Valladolid.

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